EL RETINOL

El retinol es uno de los activos antienvejecimiento básicos y uno de nuestros imprescindibles.

Suaviza las arrugas, mejora la firmeza y tiene un ligero efecto antimanchas. Es uno de los pocos ingredientes antiedad de uso cosmético que cuenta con las bendiciones casi unánimes de todos los dermatólogos. También es ligeramente irritante y algunas pieles sensibles no lo toleran. ¿Tienes dudas sobre cómo usar el retinol? Vamos a intentar resolverlas.

Pero, ¿qué es el retinol?

Primero vamos a hacer el árbol genealógico del retinol. Pertenece a la familia de los retinoides, un tipo de vitamina A con diversos usos para la piel. Por un lado, están los de uso médico. Se venden en farmacias y son cremas prescritas por un dermatólogo, siempre con receta. Su uso más frecuente es el tratamiento del acné. En su tarjeta de visita los encontrarás como ácido retinoico y, más en concreto, como retirides o tretinoína.

Los retinoides de uso cosmético pueden presentarse como retinol, retinaldeído o un derivado, el Granative Retinoid. Son las tres formas que nos interesan por sus efectos antiedad sobre la piel.

Retinol, el activo multiusos

El retinol tiene un bajo peso molecular. Gracias a eso, se cuela hasta las capas más profundas de la piel. Allí se pone a trabajar a destajo. Cuando veas una crema con retinol, piensa que te proporciona diversos beneficios.

- Estimula la renovación celular. Ya sabemos que con la edad este proceso de recambio se va ralentizando. Entonces la piel pierde firmeza, se acartona y coge un tono grisáceo nada favorecedor. El retinol es como un policía que llega a la piel para poner a las células a trabajar.

- Atenúa las arrugas. El retinol activa la formación de colágeno y elastina. En unos meses notarás la piel más tersa, más jugosa y más firme. Y, por supuesto, con menos arrugas.

- Mejora la textura. Aunque no se considera un exfoliante propiamente dicho, el retinol provoca una suave descamación. Al desprendernos de esas células muertas superficiales que lo único que hacían era afear, la piel se ve más suave y uniforme.

- Ilumina. Muy relacionado con lo anterior. Al desprenderse de esa capa de células muertas, cada día la piel se ve más reluciente.

- Antimanchas. Aunque no es su principal función, también actúa sobre los mecanismos de producción descontrolada de melanina. Además al estimular la renovación de las células muertas superficiales cargadas de melanina, la piel se va librando del exceso de pigmentación.

- Mejora la hidratación. Primero, porque estimula la producción de ácido hialurónico. Y segundo, porque al retirar parte de esa barrera superficial, los cuidados hidratantes que aplicamos penetran mejor. 


Precauciones en el uso del retinol

El retinol es un ingrediente con mucho carácter. Esto significa que es ligeramente irritante y que no siempre se lleva bien con otros activos, como los AHAs. Algunas pieles sensibles o con rosácea no lo toleran, aunque la mayoría se adapta sin problemas. Para evitar sustos, se recomienda incorporarlo poco a poco. Incluso hacer una prueba antes de ponerlo en el rostro. Ponte un poco de crema en la parte interior del antebrazo porque ahí la piel es más fina y sensible. Si a la mañana siguiente no hay ninguna reacción adversa, puedes usarlo en el rostro sin miedo.

Empieza aplicándolo en días alternos. Así darás tiempo a la piel a adaptarse. Observa si la piel se enrojece, si hay picor o la sientes como si estuviera ardiendo. Si no pasa nada, ya puedes incorporarlo a tu rutina de cuidados diarios. Tendrás uno de los mejores cuidados antiarrugas posibles.

Además de asegurarnos que no nos irrita, hay otras precauciones que debes saber:

- Úsalo por la noche. Si impulsa la renovación celular, tiene lógica aplicarlo mejor por la noche. Pero hay otra poderosa razón. El retinol reacciona a la luz del sol y puede causar irritaciones o rojeces si se usa de día.

- Protección solar. Su capacidad de penetración es tal que, aunque a la mañana siguiente te laves bien el rostro, el retinol sigue activo bajo la piel. Antes de salir a la calle, aplícate un protector solar urbano FPS 50.

- No tomes el sol. Seguro que has oído que debe suspenderse su uso en verano. No es obligatorio, pero si vas a exponerte mucho al sol, no te la juegues. Tampoco lo uses si te has quemado o si tienes la piel enrojecida por el sol. Deja pasar unos días hasta que la piel se repare.

- Cuidado con los exfoliantes. Ya hemos visto que el retinol provoca una ligera descamación. Y esa es la función de exfoliantes y queratolíicos como los AHAs, en especial, el ácido glicólico. Si tu piel los tolera bien, formarán un combinado invencible contra las arrugas. En caso de que no sea así, úsalos en días alternos.

- Incompatible con el embarazo. A altas concentraciones (aunque mucho mayores que las de tu cosmético de uso diario), puede causar malformaciones fetales. Aunque es improbable usándolo vía tópica y con las concentraciones que se utilizan en cosmética, mejor no correr riesgos. 

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